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2012/05/06

Tarde de domingo

Por fin llegaba el buen tiempo. Los días cada vez eran más largos y el sol, poco a poco, empezaba a calentar. No tenía nada mejor que hacer que pasar la tarde de domingo tumbada en el césped observando como las nubes recorrían el cielo.

Y así es cómo, poco a poco, fue recordando tiempos pasados. Tiempos en los que había sido muy feliz, tiempos en los que nada más verlo al final de la calle se le iluminaba la cara. Recordaba con muchísimo cariño aquellas tardes de largas charlas que había pasado junto a él. Sin embargo, como siempre, llegaba el momento en el que el corazón le daba un pinchazo. Un pinchazo que le recordaba que aunque habían pasado momentos muy felices juntos, los momentos más difíciles de su vida también los había pasado por él. No por el tiempo que pasaron juntos, sino porque, lo más difícil que había hecho en su vida era olvidarse de él.

Y así es cómo, años más tarde, tumbada bajo el cielo azul y con una ligera brisa que acariciaba su cara, dejó aflorar todas las lágrimas que en aquél momento no se permitió derramar.

2012/04/30

Marcas en la piel

Parecía que sería una noche más. Una ducha rápida, una cena ligera a horas muy tempranas y los vaqueros de siempre. El plan era el habitual: unas copas rápida y el local de moda de turno. Lo extraño fue cuando las copas fueron ligadas a risas y miradas. Y poco a poco todo se fue nublando, dejándonos solos a nosotros en aquella fiesta que decidimos hacerla privada. No llegamos lejos. Las manos, los besos, las caricias no paraban de sucederse hasta llegar a rozar el cielo con la punta de los dedos.

A la mañana siguiente, todo estaba borroso. El alcohol me pasó una mala jugada y apenas recordaba nada. Algunos recuerdos se almacenaban en mi mente pero no era capaz de discernir entre realidad y ficción, hasta que más tarde, al desvestirme para meterme en la ducha, vi tu marca junto a mi ombligo.

2012/04/20

En tus redes

Nos conocimos hace demasiadas lunas, cuando yo apenas levantaba tres palmos del suelo y tú ya llevabas mucho recorrido. Nos encontramos por casualidad, como pasa con todos los grandes amores. Intimamos poco a poco, con clama.

Pero para cuando me di cuenta, éramos inseparables. Siempre venías a mí en mis noches más oscuras y con cariño, manteníamos conversaciones eternas. Me encantaba que incluso sin hablar me entendieras.

Sin embargo, un día el adiós fue necesario. Lo nuestro no podía dilatarse más en el tiempo y así, casi de mutuo acuerdo, decidimos que cada uno seguiría su camino.

Pasaron los años sin que tuviera noticias tuyas. Te veía de vez en cuando, pero nunca decidimos dar el paso y entablar esa conversación que ambos sé que queríamos.

Todo se fue enfriando hasta que una noche de hace unos meses, de repente, decidiste volver a mi vida. Te asomaste a ella sin pedir permiso, y para cuando nos dimos cuenta, ya volvíamos a las andadas. La mirada se me clavaba en ti como años atrás había ocurrido y, sin darme cuenta, me acerqué. Aquello cada vez estaba más claro. Ese sentimiento que tenía enterrado bajo llave desde hacía años, poco a poco afloraba y ya no era capaz de pararlo. Quise resistirme, pero veía cómo me mirabas. No podía dejar pasar aquel sentimiento de lado. Y para cuando me di cuenta, ya había vuelto a caer en tus redes, ya era tuya otra vez, ya estabas en mi corazón y en mis labios.

Randomness at night

Decir que doy vueltas a las cosas es un eufemismo; más que darles vueltas, las mareo. Cierto es que cada vez menos, pero aun y todo, es algo que no creo que nunca llegue a superar. Y así ha empezado el día.

Dar el pistoletazo de salida a horas en las que casi deberías acostarte no suele deparar nada bueno. El agobio, sin saber porqué ni cómo, se ha apoderado de mí y así ya nada se guía por la lógica. Y en mi caso me suele dar por limpiar. Tuve una época en la que limpiaba el ventanal de mi habitación. Pero aquí ha sido una puesta a punto de la habitación en general: limpiar el espejo que seguía con la decoración navideña en él, poner lavadoras, sacar las maletas, ordenar el armario, cambiar la cama,...

Rechazar salir de fiesta es algo que mucha gente no suele entender en casos de agobio. Siempre te dicen eso de 'anda sal, te vendrá bien airearte' o 'encerrándote no solucionas nada'. Pero es que mucha gente no entiende que en ocasiones, algunos disfrutamos de esa soledad buscada. No es que la disfrutemos, es que la necesitamos, porque pasar mucho tiempo rodeado de gente, aunque sea gente que apreciemos, nos agobia, nos llega a ahogar.

Así que ahora, aquí estoy, en esta puta cama vacía que tiene más 'recuerdos' que otra cosa. Que no sé como no salto de ella hacia el sillón para que no me siga atormentando. Yo hoy me quería acostar temprano, lo necesitaba, pero ya está visto que no va a ser así. Por lo que, un poco de jazz clásico para los oídos y a 'disfrutar' de la noche.

2012/04/13

El simple hecho de recordar tu cuello hace que automáticamente me muerda el labio como queriendo acallar todo lo que en mí ocurre en ese microsegundo. Casi siempre intento no dejar rienda suelta a mi imaginación y volver a la vida real en la que lo más interesante que ocurre en ese momento es que la cortina hondea por el viento.

Sin embargo, hay veces que me encanta dejarme llevar. Y lo que era un simple recuerdo de tu cuello, se convierte en un deseo imparable de posar mis dientes sobre él. De una forma suave y delicada pero liberando el deseo que, sin saber porqué, despiertas en mí.

2012/04/10

No sé porqué ambos nos empeñamos en vernos como lo que no eramos. Creíamos que éramos lo más importante el uno en la vida del otro y, sin embargo, ni siquiera teníamos ese interés que te lleva a compartir momentos de tu día a día con esa otra persona que ocupa tu tiempo. Parece que quisimos dilatar esa situación que desde un principio estaba abocada al fracaso, pero el afán por querer seguir luchando contracorriente hizo que nuestro desgaste fuese en aumento hasta el punto de herirnos los huesos.

Y es que, aunque me cueste afrontarlo, te fuiste antes de llegar; te perdí antes de tenerte. Porque jamás fuimos el uno del otro. Porque nunca miramos en la misma dirección. Porque en los ojos del otro, no veíamos más que el reflejo de lo que podríamos haber sido o, más bien, de lo que nos hubiera gustado llegar a ser. Nos engañamos en exceso durante mucho tiempo y ahora llega el momento de quitarnos la venda de los ojos y seguir, cada uno, su camino.

2012/03/21

Ya no dominas mis días. He vuelto a ser capaz de abrir mi armario y no pensar en lo que te gusta o deja de gustar a la hora de decidir qué me pongo. He vuelto a ser capaz de ir a la facultad sin pensar en qué estará pasando por tu mente. He vuelto a ser capaz de mirar al chico de la cafetería que tanto me recuerda a ti por el simple hecho de que, al igual que tú, lee poesía cuando piensa que nadie lo observa. He vuelto a ser capaz de pasar por esa calle en la que, por primera vez, y sin esperarlo, me agarraste de la cintura, me acercaste a ti y me susurraste 'ya eres parte de mí'.

Todos los engranajes van encajando poco a poco mientras el sol sigue en lo más alto. Pero en cuanto decide esconderse, todo se tambalea. Todo cambia. Todo se transforma. Y es que, aunque ya no dominas mis días, sigues dominando mis noche.

2012/03/17

Hogeitazazpi

Los que me seguís por Twitter ya sabéis que la entrada de hoy va a ser diferente a todo lo que, en un principio, habéis visto y veréis en este blog. Y es que hoy no es un día más.

Si de normal soy una persona reflexiva (algunos me llegarían incluso a calificar como obsesiva), en fechas señaladas lo soy más. Yo soy de las que en Año Nuevo hace reflexiones de vida. Y si lo hago cuando lo marca un calendario aleatorio, ¿no tendrá más sentido hacerlo un día como hoy que es mi particular Año Nuevo? Así que, allá vamos (y esta vez está directo aquí, en la pantalla, sin pasar por el filtro del papel).

No puedo olvidar qué hice hace exactamente 365 días: me vine de viaje, precisamente, al país en el que ahora estoy residiendo. Curioso ¿verdad? No menos curioso fue recibir uno de los mejores regalos que me podían hacer. Recuerdo estar haciendo la cola para embarcar cuando recibo una llamada de una tocaya. Entre risas y no risas al final me contó que iba a tener una segunda sobri. Uno de los mejores regalos ¿verdad? Y si ya os cuento que casi es también de un 17 y que me enteré de su nacimiento, otra vez, estando en Londres... Y es que, en mi vida, hay números y lugares que tienen historia propia.

Pero a lo que ibamos. Los últimos 365 días han sido de cambio (y los que me conocen ya lo saben). Por fín me licencié y conseguí, gracias a una beca Erasmus, venirme a pasar 9 meses a UK (sí, sé que es Reino Unido en español pero a mí me gusta denominarlo UK). Mission accomplished.

Todo el mundo te dice que la beca Erasmus te cambia. Y yo pensaba que eran milongas. JA. Os aviso a los que váis a hacer un Erasmus en años venideros: os cambia, os transforma, incluso a veces llega a trastornar. Y no soy la única que lo dice ¿eh? Para mí es sin duda una de mis mejores época pero también una de las peores. Posiblemente esto se deba a haber decidido vivir la vida y ser fiel a mí misma. Y eso acarrea alegrías, pero muchas veces también te parte el alma.

Este año he conocido a muchísima gente que merece mucho la pena. Algunas de esas personas ya estaban en mi vida hacía tiempo. Otras llegaron más tarde y es que parece que el aterrizar en este país de acogida va a hacer que me lleve una mochila llena de experiencias, pero sobre todo, de gente que me llena. Hay otros a los que todavía no he conocido pero que, aunque ellos no lo saben, también forman parte de mi vida. Porque así soy yo: si te cojo aprecio, incluso tras hacerme una gran putada y dejar de tener relación, formarás parte de mi vida. Y es que, algunos de los que estáis ahí fuera, merecéis mucho la pena.

Así que hoy, os dejo aquí un pedacito de mí. No es que no lo hubiera hecho con los anteriores escritos, porque en realidad, cada vez que uno escribe, plasma en él parte de su alma para, en cierta forma, dejarla ir. Porque todo escritor (no es que yo me denomine tal cosa ni mucho menos) realiza escritos autobiográficos en mayor o menos medida.

Espero que hayáis disfrutado de esta pequeña ventana a mi mundo y os deseo, que en mi día, tengáis un día feliz y pleno, al igual que el resto de los 364 ( o 365 según el año) de los días. Muak!

2012/03/12

No necesito mucho para el teletransporte. En medio de la discoteca, unas manos se posan en mi cadera y automáticamente pienso que son las tuyas. Noto cómo recorren la cintura y se posan en mi estómago. Relajo la cabeza, la poso en tu pecho y, al unísono, seguimos el ritmo de la música. Tu respiración resuena en mi oido, y ya no somos dos. No se puede evitar lo inevitable: poco tardamos en estar frente a frente. No hay palabras: las miradas penetrantes es lo que tienen. En aquél rincón nos dejamos llevar: nadie nos ve, nadie nos escucha. Hace tiempo que ninguno está allí. Hace tiempo que hemos volado. Hace tiempo que desperté en medio de la muchedumbre; sola; sin ti..

2012/03/06

Esaldia

La noche nunca viene sola; siempre viene de la mano de ella quien tiene la capacidad de poner mi mundo a sus pies.