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2012/04/20

En tus redes

Nos conocimos hace demasiadas lunas, cuando yo apenas levantaba tres palmos del suelo y tú ya llevabas mucho recorrido. Nos encontramos por casualidad, como pasa con todos los grandes amores. Intimamos poco a poco, con clama.

Pero para cuando me di cuenta, éramos inseparables. Siempre venías a mí en mis noches más oscuras y con cariño, manteníamos conversaciones eternas. Me encantaba que incluso sin hablar me entendieras.

Sin embargo, un día el adiós fue necesario. Lo nuestro no podía dilatarse más en el tiempo y así, casi de mutuo acuerdo, decidimos que cada uno seguiría su camino.

Pasaron los años sin que tuviera noticias tuyas. Te veía de vez en cuando, pero nunca decidimos dar el paso y entablar esa conversación que ambos sé que queríamos.

Todo se fue enfriando hasta que una noche de hace unos meses, de repente, decidiste volver a mi vida. Te asomaste a ella sin pedir permiso, y para cuando nos dimos cuenta, ya volvíamos a las andadas. La mirada se me clavaba en ti como años atrás había ocurrido y, sin darme cuenta, me acerqué. Aquello cada vez estaba más claro. Ese sentimiento que tenía enterrado bajo llave desde hacía años, poco a poco afloraba y ya no era capaz de pararlo. Quise resistirme, pero veía cómo me mirabas. No podía dejar pasar aquel sentimiento de lado. Y para cuando me di cuenta, ya había vuelto a caer en tus redes, ya era tuya otra vez, ya estabas en mi corazón y en mis labios.

1 comentario:

Ivona Ivanova dijo...

"Sin embargo, un día el adiós fue necesario." ¡Me has matado lentamente con esta entrada!