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2012/04/30

Marcas en la piel

Parecía que sería una noche más. Una ducha rápida, una cena ligera a horas muy tempranas y los vaqueros de siempre. El plan era el habitual: unas copas rápida y el local de moda de turno. Lo extraño fue cuando las copas fueron ligadas a risas y miradas. Y poco a poco todo se fue nublando, dejándonos solos a nosotros en aquella fiesta que decidimos hacerla privada. No llegamos lejos. Las manos, los besos, las caricias no paraban de sucederse hasta llegar a rozar el cielo con la punta de los dedos.

A la mañana siguiente, todo estaba borroso. El alcohol me pasó una mala jugada y apenas recordaba nada. Algunos recuerdos se almacenaban en mi mente pero no era capaz de discernir entre realidad y ficción, hasta que más tarde, al desvestirme para meterme en la ducha, vi tu marca junto a mi ombligo.

2012/04/20

En tus redes

Nos conocimos hace demasiadas lunas, cuando yo apenas levantaba tres palmos del suelo y tú ya llevabas mucho recorrido. Nos encontramos por casualidad, como pasa con todos los grandes amores. Intimamos poco a poco, con clama.

Pero para cuando me di cuenta, éramos inseparables. Siempre venías a mí en mis noches más oscuras y con cariño, manteníamos conversaciones eternas. Me encantaba que incluso sin hablar me entendieras.

Sin embargo, un día el adiós fue necesario. Lo nuestro no podía dilatarse más en el tiempo y así, casi de mutuo acuerdo, decidimos que cada uno seguiría su camino.

Pasaron los años sin que tuviera noticias tuyas. Te veía de vez en cuando, pero nunca decidimos dar el paso y entablar esa conversación que ambos sé que queríamos.

Todo se fue enfriando hasta que una noche de hace unos meses, de repente, decidiste volver a mi vida. Te asomaste a ella sin pedir permiso, y para cuando nos dimos cuenta, ya volvíamos a las andadas. La mirada se me clavaba en ti como años atrás había ocurrido y, sin darme cuenta, me acerqué. Aquello cada vez estaba más claro. Ese sentimiento que tenía enterrado bajo llave desde hacía años, poco a poco afloraba y ya no era capaz de pararlo. Quise resistirme, pero veía cómo me mirabas. No podía dejar pasar aquel sentimiento de lado. Y para cuando me di cuenta, ya había vuelto a caer en tus redes, ya era tuya otra vez, ya estabas en mi corazón y en mis labios.

Randomness at night

Decir que doy vueltas a las cosas es un eufemismo; más que darles vueltas, las mareo. Cierto es que cada vez menos, pero aun y todo, es algo que no creo que nunca llegue a superar. Y así ha empezado el día.

Dar el pistoletazo de salida a horas en las que casi deberías acostarte no suele deparar nada bueno. El agobio, sin saber porqué ni cómo, se ha apoderado de mí y así ya nada se guía por la lógica. Y en mi caso me suele dar por limpiar. Tuve una época en la que limpiaba el ventanal de mi habitación. Pero aquí ha sido una puesta a punto de la habitación en general: limpiar el espejo que seguía con la decoración navideña en él, poner lavadoras, sacar las maletas, ordenar el armario, cambiar la cama,...

Rechazar salir de fiesta es algo que mucha gente no suele entender en casos de agobio. Siempre te dicen eso de 'anda sal, te vendrá bien airearte' o 'encerrándote no solucionas nada'. Pero es que mucha gente no entiende que en ocasiones, algunos disfrutamos de esa soledad buscada. No es que la disfrutemos, es que la necesitamos, porque pasar mucho tiempo rodeado de gente, aunque sea gente que apreciemos, nos agobia, nos llega a ahogar.

Así que ahora, aquí estoy, en esta puta cama vacía que tiene más 'recuerdos' que otra cosa. Que no sé como no salto de ella hacia el sillón para que no me siga atormentando. Yo hoy me quería acostar temprano, lo necesitaba, pero ya está visto que no va a ser así. Por lo que, un poco de jazz clásico para los oídos y a 'disfrutar' de la noche.

2012/04/13

El simple hecho de recordar tu cuello hace que automáticamente me muerda el labio como queriendo acallar todo lo que en mí ocurre en ese microsegundo. Casi siempre intento no dejar rienda suelta a mi imaginación y volver a la vida real en la que lo más interesante que ocurre en ese momento es que la cortina hondea por el viento.

Sin embargo, hay veces que me encanta dejarme llevar. Y lo que era un simple recuerdo de tu cuello, se convierte en un deseo imparable de posar mis dientes sobre él. De una forma suave y delicada pero liberando el deseo que, sin saber porqué, despiertas en mí.

2012/04/10

No sé porqué ambos nos empeñamos en vernos como lo que no eramos. Creíamos que éramos lo más importante el uno en la vida del otro y, sin embargo, ni siquiera teníamos ese interés que te lleva a compartir momentos de tu día a día con esa otra persona que ocupa tu tiempo. Parece que quisimos dilatar esa situación que desde un principio estaba abocada al fracaso, pero el afán por querer seguir luchando contracorriente hizo que nuestro desgaste fuese en aumento hasta el punto de herirnos los huesos.

Y es que, aunque me cueste afrontarlo, te fuiste antes de llegar; te perdí antes de tenerte. Porque jamás fuimos el uno del otro. Porque nunca miramos en la misma dirección. Porque en los ojos del otro, no veíamos más que el reflejo de lo que podríamos haber sido o, más bien, de lo que nos hubiera gustado llegar a ser. Nos engañamos en exceso durante mucho tiempo y ahora llega el momento de quitarnos la venda de los ojos y seguir, cada uno, su camino.