Páginas

2012/05/06

Tarde de domingo

Por fin llegaba el buen tiempo. Los días cada vez eran más largos y el sol, poco a poco, empezaba a calentar. No tenía nada mejor que hacer que pasar la tarde de domingo tumbada en el césped observando como las nubes recorrían el cielo.

Y así es cómo, poco a poco, fue recordando tiempos pasados. Tiempos en los que había sido muy feliz, tiempos en los que nada más verlo al final de la calle se le iluminaba la cara. Recordaba con muchísimo cariño aquellas tardes de largas charlas que había pasado junto a él. Sin embargo, como siempre, llegaba el momento en el que el corazón le daba un pinchazo. Un pinchazo que le recordaba que aunque habían pasado momentos muy felices juntos, los momentos más difíciles de su vida también los había pasado por él. No por el tiempo que pasaron juntos, sino porque, lo más difícil que había hecho en su vida era olvidarse de él.

Y así es cómo, años más tarde, tumbada bajo el cielo azul y con una ligera brisa que acariciaba su cara, dejó aflorar todas las lágrimas que en aquél momento no se permitió derramar.

No hay comentarios: