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2012/12/13

Reencuentro

Hacía meses que no nos encontrábamos. Las cosas habían cambiado en los últimos años: tú seguías haciendo tu vida de siempre mientras yo tenía que aceptar las nuevas condiciones que se imponían en la mía. Pasamos un tiempo sin saber el uno del otro, pero no sé si por casualidad o porque uno de los dos buscó ese encuentro fortuito, nuestras vidas volvieron a cruzarse.
Volvimos a lo de siempre.
Todo empezó con leves caricias. Caricias que me hicieron recordar cómo echaba de menos tu peso sobre mí. Tu olor impregnando  en el aire que nos abrazaba. El  tacto de tu piel. Y como siempre, fue perfecto. Al menos fue perfecto durante las  horas que quisimos que lo fuera. Ambos sabemos que no damos más de sí, que no podemos pedirle más a lo nuestro. Pero mientras ambos lo tengamos claro, siempre tendrás un hueco en mi corazón, y, sobre todo, en mi cama.

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